Hay quienes creen, o hace que creen, que ignorar a la justicia, someter a la
policía, atacar la libertad de trabajar lícitamente, limitar la libre expresión,
rechazar las opiniones diferentes, son medios necesarios para llevar adelante
un programa progresista. Están profundamente equivocados, esos son
instrumentos reaccionarios propios de unos pocos –que como muchas veces
en la historia argentina- pretendieron apropiarse del destino de los argentinos.
Ganar elecciones no es una autorización para apropiarse de ese destino y si
por alguna razón alguien cree que es así, se terminará llevando una formidable
sorpresa como se la han llevado tantos iluminados antes de ahora