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17.03.2011 | Por Gustavo Bianchi

Crisis Nuclear en Japón

La central nuclear Fukushima I, se compone de seis reactores nucleares del tipo BWR (Boiling Water Reactor) que juntos constituyen uno de los 25 mayores complejos de centrales nucleares del mundo

La central nuclear Fukushima I, se compone de seis reactores nucleares del tipo BWR (Boiling Water Reactor) que juntos constituyen uno de los 25 mayores complejos de centrales nucleares del mundo con una potencia total de 4.7 GW (Giga Watt). Fue construida y gestionada independientemente por la compañía japonesa TEPCO.

 

1.- Origen del Accidente Nuclear

.           El 11 de marzo de 2011 a las 14:46 hs en Japón, se produce un terremoto de 9 grados de magnitud en la escala de Richter, seguida de un tsunami. Ese día los reactores 1, 2 y 3, estaban operando mientras que las unidades 4, 5 y 6 estaban en corte por una inspección periódica. Cuando el terremoto fue detectado, las unidades 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente.  Este proceso de apagado automático se llama SCRAM en los reactores que contienen agua en ebullición.

Debido a la interrupción de energía eléctrica a los sistemas de refrigeración fue necesaria la entrada en funcionamiento de los sistemas auxiliares de generación eléctrica para seguir bombeando agua de refrigeración al núcleo, pero el posterior tsunami también inutilizó estos generadores diésel a las 15:41, provocando una subida de la temperatura del reactor.

2.- Que sucedió en el interior del reactor

En un reactor del tipo BWR (Boiling Water Reactor) sólo se utiliza un circuito en el cual el combustible nuclear hace hervir el agua produciendo vapor.  El esquema adjunto muestra dicho proceso.

El núcleo de un reactor consiste en una serie de varillas metálicas de circonio que contienen uranio almacenado en pastillas de cerámica .Estas varillas están sumergidas en agua la que se utiliza como refrigerante y que al calentarse genera el vapor que impulsa una turbina generadora de electricidad.

En el funcionamiento normal de un reactor, los neutrones de alta energía del combustible de uranio golpean a los átomos y los rompen, originando una  reacción en cadena controlada que genera calor y nuevos elementos radiactivos como estroncio y cesio así como nuevos neutrones que continúan el proceso.

La reacción en cadena se detuvo a pocos segundos del terremoto en todos los reactores nucleares en Japón, inclusive los más afectados, ya que se apagan automáticamente mediante barras de control hechas de boro que se insertaron en el combustible, y absorbieron los neutrones. Sin embargo la degradación natural de los materiales radiactivos en el núcleo del reactor continúa produciendo calor, llamado calor residual, que cae a un cuarto de su nivel original durante la primera hora, y luego desaparece más lentamente.

 Normalmente ese calor es eliminado por bombas de refrigeración que en la planta de Fukushima perdieron el suministro de energía de emergencia a causa del tsunami.

Si el calor residual es suficiente para aumentar la temperatura a 1800ºC el circonio alcanza su punto de fusión y como consecuencia las pastillas son liberadas. Si la temperatura sigue subiendo superando los 2800ºC la cerámica también se funde  liberando de este modo el material radioactivo el que reacciona  químicamente con el agua que las rodea, lo que produce un gas de hidrógeno. Este gas de hidrógeno es sumamente explosivo.

En cada uno de los reactores 1, 2 y 3 se produjo una explosión desde entonces, así como en el 4 que estaba en proceso de mantenimiento cuando se produjo el terremoto. Este estallido, provocado por hidrógeno, inició un primer incendio que agujereó el techo del edificio de este reactor, liberando compuestos altamente radiactivos y tóxicos a la atmósfera.

 

 

3.- Radioactividad liberada

Mientras tanto, los índices de radiación siguen aumentando en los alrededores de Fukushima, donde se han evacuado a más de 70.000 personas que viven a menos 30 kilómetros de la central.

El día miércoles 15 el nivel de radiación en torno a la central nuclear de Fukushima-1 superó los 10 milisievert (o 10.000 microsievert) por hora.  Los valores de radiactividad habituales en un entorno sin riesgos se sitúan cerca de los 0,5 milisievert, el equivalente a 500 microsievert.

Esta subida se debió probablemente al daño sufrido en el reactor número dos un día antes, según las valoraciones de la Agencia de Seguridad Nuclear Japonesa.

El vapor que escapó de los reactores en los estallidos puede medirse, y el nivel de radiación dependerá en particular del cóctel de isótopos radiactivos que contenía ese vapor.

Los efectos inmediatos de una exposición moderada a la radiación pueden incluir náuseas y vómitos, los que a menudo comienzan pocas horas después de la contaminación, seguidos de diarrea, dolor de cabeza y fiebre. En el largo plazo, una exposición moderada a la radiación puede causar problemas de inducción de cáncer.

Cuando la persona se ve expuesta a niveles excesivos de radiación se habla ya de envenenamiento por radiación.

Este tipo de exposición, llamada radiación ionizante (ver gráfico adjunto), tiene suficiente energía para ionizar la materia, es decir, interferir con su estado básico y, en el caso del organismo, interferir con el proceso de división celular

Como hemos mencionado los principales riesgos a largo plazo es el cáncer, porque la radiación puede trastornar totalmente el proceso de crecimiento y división de las células.  Por otra parte los daños que causa la radiación también pueden resultar en cambios -o mutaciones- en el ADN, los que potencialmente pueden pasarse de una generación a otra.

Kells